Un empresario sudafricano que desde un primer momento se interesó en el caso, afirma estar convencido de que el cuerpo de la niña se encuentra enterrado en el jardín de la casa de Robert Murat, el ciudadano británico que vive al lado del Ocean Club, local donde desapareció la pequeña.
Stephen Birch afirmó en declaraciones al diario luso Correio da Manhã que, cada vez que Murat salía de su casa, el empresario sudafricano invadía la propiedad del británico con una máquina geo-radar.
"Estoy plenamente convencido de que Maddie está allí enterrada, en una zona de paso de cemento que fue construido después de la desaparición de la niña, en la esquina nordeste de la casa, siguiendo una línea de árboles", asegura.
Días después de la desaparición de Maddie, una periodista inglesa levantó sospechas sobre la posición de Murat, y fue considerado sospechoso de rapto. En ese entonces, 14 de mayo de 2007, la policía realizó búsquedas en su casa y perforaciones en el terreno, pero sin obtener resultados.
Por su parte, un ex detective de Scotland Yard, Ian Horrocks, analizó documentos policiales y reportes de la prensa, para asegurar: "La idea de que Kate y Gerry McCann tuvieron algo que ver con la muerte de su hija, ya sea directa o indirectamente, es francamente deleznable. No hay ninguna evidencia, directa o de otro tipo, que indicque que esta sea una posibilidad incluso remota".
Además, afirmó que es muy probable que la menor siga con vida, que no hay razones para pensar que haya sido raptada o asesinada por una banda de pedófilos. En ese mismo tono se expresó otro grupo de detectives de Scotland Yard, que realizan una revisión del caso para el gobierno británico, y confirmaron en abril pasado que es muy probable que Maddie siga con vida.






